La llamada tendencia “verde” ha ganado popularidad en el mundo de los negocios durante los últimos años y todo indica que se mantendrá así.
De acuerdo con cifras presentadas por el Tec de Monterrey Campus Ciudad de México durante Expo Negocios Verdes 2010, se pronostica que el desarrollo de economías y negocios verdes ocupará 20% de la economía global en 2015.
A pesar de la crisis económica en Estados Unidos a finales de 2008 y durante 2009, la actividad de los negocios verdes no se vio tan perjudicada e, incluso, sectores como el de eficiencia energética tuvieron un estímulo, debido a que la necesidad de recortar costos de operación con el fin de mantener la competitividad fue cada vez más valorada por los ejecutivos, las mesas directivas y los accionistas de las compañías.
En los resultados del estudio State of Green Business 2010 que, año con año, evalúa la situación de los negocios verdes en Estados Unidos a partir de 20 indicadores, el 59% de las compañías cuyos ingresos anuales son de 100,000 millones de dólares o superiores invirtió más en productos verdes, así como en desarrollo de servicios y productos verdes este año en comparación con 2009.
Según un estudio de la consultora en estrategias globales Simon-Kucher & Partners, la sustentabilidad y la eficiencia energética en relación con la gestión de valor se han convertido en elementos fundamentales para ciertas industrias, como la construcción y la química.
“En el pasado, la discusión en torno a productos y soluciones verdes se concentraba principalmente en innovaciones técnicas. Hoy, la sustentabilidad y la eficiencia energética presentan un reto mayor al marketing”, explicó la experta en fijación de precios de la industria química, Andrea Maessen.
Aunque, conforme han pasado los años, los productos y soluciones verdes han ganado más importancia, ha existido una tendencia por parte de las empresas a subestimar el poder de una política efectiva de fijación de precios relacionada con este mercado.
“Las compañías tienen que incluir productos y soluciones verdes que ofrezcan un mayor valor con precios correspondientemente más altos en el mercado. De otra forma, no sólo destruyen sus propios márgenes, sino que también pierden la oportunidad de posicionarse claramente y utilizar dichos márgenes de oportunidad”, comentó Maessen.
Acorde con la especialista, aquellos que no usen la tendencia verde de manera activa en su política de fijación de precios están desperdiciando un potencial de ganancia significativo en el medio y largo plazo.
Por este motivo, las compañías deben tener un conocimiento claro del valor que otorgan a sus clientes a través de soluciones y productos verdes, con el fin de ser capaces de capturar dicho indicador al momento de fijar sus precios.
En cuanto a los consumidores, se ha visto que la voluntad por hacer “decisiones verdes” está más relacionada con la búsqueda de un beneficio personal, más allá del bien que esta elección pueda traer al planeta. Tal es el caso de los focos ahorradores, cuyo uso, además de significar un menor gasto energético, se traduce en una menor cuenta de luz.
De acuerdo con el estudio “Going Green to Be Seen: Status, Reputation, and Conspicuous Conservation”, publicado en el Journal of Personality and Social Psychology por los investigadores Vladas Griskevicius, Joshua Tybur y Bram Van den Bergh, existe otro factor que impulsa la selección de productos verdes: el estatus.
“Las compras verdes suelen ser motivadas por el estatus”, afirmó Griskevicius, profesor de la Carlson School of Management de la Universidad de Minesota y uno de los coautores del estudio, “a la gente le gusta ser vista como altruista y nada comunica esto de una mejor forma que adquirir productos verdes que muchas veces cuestan más e, incluso, tienen menor calidad, pero que benefician el ambiente para todo el mundo”.
Así, la investigación revela que, cuando el consumidor se encuentra comprando en línea, suele preferir productos de lujo que le aseguren un mayor confort, pero cuando está rodeado de más personas, prefiere un artículo verde.
“Muchas compras verdes tienen su fundamento en la idea evolutiva del altruismo competitivo, la noción de que la gente compite por estatus al tratar de aparentar ser más altruista”, explicó Griskevicius.
Fuente: Soy Entrepreneur
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