El único capaz de crear nuevo valor para la empresa es el colaborador, pero la educación tradicional ya no le sirve para ser más productivo; es preciso desarrollar su intelecto y su arte
Por Rene Ross Álvarez M.F.
Bufete empresa inteligente
rross@empresainteligente.com
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La discusión sobre la importancia del liderazgo en la dirección de las empresas está de nuevo en la plaza pública. Hoy la mayoría de los actores interesados en este tipo de asuntos reconoce que parte de la culpa de la crisis que estamos viviendo está relacionada con el manejo discrecional que se hizo de entidades financieras y empresariales, en las cuales, la maximización de las ganancias pasó por encima de accionistas y público en general, hasta que sobrevino el colapso.
No queremos ser simplistas con este tipo de afirmaciones y buscar culpables en un escenario en el que todavía no se ve la luz al final del túnel, pero es un hecho que se tiene que replantear el compromiso de las organizaciones hacia la sociedad y, por lo tanto, de los dirigentes empresariales.
Ángel Cabrera Izquierdo, rector de la escuela de negocios de Thunderbird, en Arizona, escribió lo siguiente en uno de sus últimos artículos sobre el código de ética empresarial, publicado el pasado 2 de marzo en el diario El País, de España: “Es esperanzador ver cómo una nueva generación de académicos está desarrollando nuevas teorías y modelos que incorporan visiones más sofisticadas del comportamiento humano, la organización de empresas y el papel de la empresa en la sociedad. Teorías acerca del compromiso o la justicia organizacional, teorías basadas en la confianza, el conocimiento o el capital social comienzan a abrirse hueco gradualmente. Sin embargo, aún no hemos conseguido aglutinar estos conceptos bajo un marco que reconozca las responsabilidades profesionales de servicio a la sociedad del directivo”.
En el Sistema Empresa Inteligente vamos más allá de un código de ética empresarial. Planteamos que los dirigentes de las organizaciones privadas o públicas deben ser verdaderos líderes, llevando las riendas de la organización como verdaderos directivos ejecutivos, y no como simples administradores que utilizan herramientas del siglo pasado, que ya no son útiles en la actualidad, donde la competencia es feroz, los porcentajes de utilidad pequeños, y el uso intensivo de la mano de obra insuficiente para mantener a flote el barco.
Despierte la creatividad
El líder debe entender que con el hecho de mantener a la organización y a sus colaboradores en la operación diaria, con procesos repetitivos, mecánicos y tediosos, lo único que logra es llevar a la empresa al fracaso total, sólo es cuestión de tiempo.
Como lo mencionó José Díaz Quintanar, director de Caffenio, en el IV Foro Empresarial, “nuestra empresa se dirigía al fracaso, teníamos que innovar para poder sobrevivir y así lo hicimos”. Ejemplos como éste son el pan de todos los días. Las empresas no necesitan administradores pasivos, necesitan líderes activos, preocupados por los resultados, pero conscientes de que los resultados son sólo un efecto de un equipo humano en constante desarrollo, que ejecutan procesos eficientes, eficaces y efectivos, logrando clientes satisfechos, y por la tanto generando resultados financieros satisfactorios.
Un grupo de empresas en Hermosillo ha entendido que necesitan mantener a los colaboradores en constante desarrollo. Un ejemplo de este nuevo liderazgo lo representa la empresa Montacargas y Aditamentos Hidráulicos, del ingeniero Víctor Mendoza y sus hijos Víctor y Alejandro, quienes preocupados por desarrollar a su gente, están tomando el programa “Nautillus”, vía videoconferencia y presencial con el Bufete Empresa Inteligente.
Dicho programa consiste en actualizar a los colaboradores sobre aspectos claves como el desarrollo de los negocios en la Economía del Conocimiento, la importancia de trabajar en base a la innovación y la mejora continua, la organización enfocada al cliente, la importancia del manejo de procesos completos en beneficio de los usuarios, los procesos sustantivos y de apoyo, aspectos financieros y el manejo de los equipos de trabajo con criterio de negocio. Todo esto, enfocado al cumplimiento de una visión que tiene la familia Mendoza para su negocio que, mención aparte, acaba de abrir sucursales en Ciudad Obregón y Guaymas, para estar cerca de sus clientes y prestarles un mejor servicio.
El líder debe mantener al equipo humano en continuo desarrollo, formándolo y educándolo en valores y actitudes, en conocimientos y habilidades que impacten sus procesos, que detonen su creatividad. Recordemos que el único capaz de crear nuevo valor para la organización es el colaborador; necesitamos desarrollar su intelecto y su arte. La educación tradicional con la que llegó a nuestra empresa hace años, ya no le sirve para ser más productivo. El conocimiento se mueve a pasos agigantados; necesitamos mantener a nuestra planta laboral actualizada. Tampoco se trata de mandarlos a las mejores escuelas, en donde se enseñan modelos empresariales que nada tienen que ver con la realidad, eso es tirar dinero a la basura.
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