EMPRESA INTELIGENTE
Son muchos los que critican, menos los que saben, pocos los que quieren y muy pocos los que hacen: para competir exitosamente es necesario ir más allá de lo que se ha hecho hasta ahora.

Aníbal Basurto Amparano
Por Aníbal Basurto Amparano
Director del Bufete Empresa Inteligente
Rector del Instituto Empresa Inteligente
abasurto@empresainteligente.com
Conozca cuáles son las nuevas estrategias y cualidades que debe adoptar el dirigente actual en las organizaciones
Los tiempos que vivimos han dejado atrás la productividad como mega-meta en el quehacer de las organizaciones. Tampoco la calidad es suficiente para asegurar la sobrevivencia en el cambiante mundo moderno. Hoy por hoy, la competitividad es el elemento fundamental para sobrevivir y liderar los caminos de la actividad pública y empresarial, hacia el liderazgo de mercado.
El liderazgo es un ingrediente absolutamente imprescindible para lograr el desarrollo que requieren las instituciones, principalmente los gobiernos, las empresas y las universidades. Los directores ejecutivos deben aceptar y adoptar los nuevos paradigmas para convertir las instituciones que dirigen en organizaciones del conocimiento, que basen su competitividad en los nuevos factores de generación de riqueza humana y económica: la información, el conocimiento, la rapidez, la innovación, las habilidades sociales y la gestión directiva.
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Las nuevas organizaciones del conocimiento basan su competitividad en el conocimiento que manejan sus integrantes, en particular los dirigentes, quienes poco a poco abandonan su papel de “jefes” demandantes de atención, para convertirse en líderes que apoyan los esfuerzos de los colaboradores, para que éstos incrementen continuamente el valor de los productos y servicios que se entregan al usuario y cliente final de las instituciones en las que laboran.
La tendencia mundial en la era del conocimiento apunta a que los dirigentes que quieran iniciar la transformación de su organización, lo tendrán que hacer mediante el desarrollo del capital humano, que requiere nuestra sociedad, redefiniendo completamente muchos de los paradigmas directivos.
Lo señalado anteriormente dimensiona el nuevo papel del ejecutivo del siglo XXI: realizar un activo rol de dirigente para que los colaboradores, clientes y accionistas de las organizaciones modernas puedan mejorar su calidad de vida, sacar adelante los procesos sustantivos y de apoyo, y que dichas instituciones puedan cumplir con los fines que le son propios. Lo anterior, deja claro el enorme trecho que debemos recorrer para que nuestros dirigentes de instituciones públicas y privadas se pongan a tono con las nuevas necesidades de la sociedad moderna.
Se ha dicho hasta la saciedad que hacen falta líderes que llenen estos perfiles, sin embargo, cuando se hacen propuestas que plantean los “cómo”, muy pocos quieren pagar los costos. Si nos enfocamos en el ámbito local, vemos que son muy pocas las “caras nuevas” en el quehacer del liderazgo empresarial de nuestra región. Los “viejos conocidos” de siempre siguen llenando los espacios, no sólo de los negocios, sino de la actividad social misma.
Lo anterior no sería problema si esos “viejos conocidos” aparecieran menos en los diarios llenando espacios en las páginas de sociales, y lo hicieran más en las secciones de negocios, inaugurando nuevas empresas generadoras de riqueza y de fuentes de empleo.
De ninguna manera dejamos de reconocer lo mucho que estos empresarios han hecho por nuestra comunidad, pues de una manera u otra a ellos debemos las plataformas económicas con las cuales contamos actualmente los sonorenses. Sin embargo, tampoco podemos dejar de admitir que se siente un fuerte agotamiento de los liderazgos locales. Urge redireccionar la atención, la apuesta y el apoyo a nuevas personalidades. La forma de hacer negocios, bajo la nueva égida mundial, nos pide una nueva forma de hacer las cosas, y al parecer esto no se está entendiendo.
Manos a la obra
Me toca ver a los noveles empresarios solos, desorientados, sin apoyo. Hay que atenderlos, escucharlos. La vieja fórmula de hacer negocios ya se agotó. Urge hacer un nuevo planteamiento sobre el futuro inmediato de nuestra base económica. Ante todo esto, estamos ciertos que en nuestra región y en el País entero, hay que buscar y formar dirigentes que:
- 1. Estén comprometidos con el desarrollo de la región y de México.
- 2. Detonen más y mejores empresas.
- 3. Ubiquen su empresa en el macrocosmos que la rodea.
- 4. Promuevan el trabajo en base a los valores humanos más básicos.
- 5. Que ubiquen al trabajador como la raíz del valor que la empresa le entrega a su cliente.
- 6. Formen líderes y seguidores, que se sumen al esfuerzo de lograr el ansiado desarrollo regional y nacional.
- 7. Promuevan el desarrollo integral de los miembros de la organización.
- 8. Generen una cultura de servicio.
- 9. Trabajen por procesos, con enfoque al cliente y con criterios de resultados
Para tener un lugar decoroso no sólo contra las demás regiones del País, sino en el concierto de las naciones, es necesario ir más allá de lo que se ha hecho hasta ahora, apostar a trabajar con filosofías, sistemas y metodologías que nos saquen del “pan con lo mismo”, escapar de la ruinosa espiral de rotación en la que estamos atrapados, e iniciar un movimiento de traslación que nos ponga en la ruta de la competitividad.
Hay que poner manos a la obra para pasar de una vez por todas de los “qué” a los “cómo”. En Empresa Inteligente Asociación ya lo estamos haciendo. Invitamos a todos los sonorenses que aman a su tierra que se sumen a estos esfuerzos.
Más información en: www.empresainteligente.com, www.isei.edu.mx














