DESARROLLO ECONÓMICO
No hay muchas dudas de que lo peor de la crisis ya pasó, sin embargo aún está presente el reto de la recuperación
Por Pablo de la Peña Sánchez
Doctor en Administración Pública y Política en la UofA.
Imparte clases de Economía Política Internacional
y es Director Académico de la división de Profesional y Graduados en el ITESM Campus Sonora Norte.
ppenia@itesm.mx
Hace prácticamente un año el mundo entero se percató de la nueva crisis financiera en la que estábamos entrando. La burbuja en el sector de bienes y raíces ocasionada por el exacerbado uso de instrumentos derivados y seguros de las hipotecas en Estados Unidos, llevó al sistema financiero a una falta de liquidez que se tradujo rápidamente en la quiebra de varias instituciones financieras, haciendo un efecto dominó a nivel mundial.
El efecto dominó fue resultado de la interdependencia que tienen las instituciones financieras de la movilidad del capital de riesgo, por lo que una “sequía” de capital en el sistema financiero mundial pone en riesgo de manera significativa la capacidad de pagos y la movilización del mismo capital a la velocidad necesaria para contrarrestar el incremento en la demanda de dinero fresco.
A menos de un trimestre para terminar el 2009, las perspectivas para el crecimiento de la economía mexicana siguen siendo no muy alentadoras, pues los mejores pronósticos estiman un decremento en el PIB del 7% para México en 2009, respecto al 2008, y los peores pronósticos consideran una disminución de hasta el 10%. Todo dependerá de la velocidad a la que el sector exportador siga su proceso de recuperación en estos últimos meses; pero al mismo tiempo, todo dependerá de la velocidad a la que la economía estadounidense se recupere, pues son nuestros principales clientes en productos de exportación.
A estas alturas no hay muchas dudas de que lo peor de la crisis ya pasó. El índice Dow Jones en los Estados Unidos rebasó ya los 10,000 puntos, y el Índice de Precios y Cotizaciones en México ha tenido una ganancia del 49% del 20 de octubre de 2008 al 20 de octubre del presente año. El Índice de la Actividad Industrial en México presenta un incremento del 4.22% en los primeros ocho meses del año. Sin embargo, la duda es sobre la velocidad de la recuperación. Hay quienes opinan que ésta tendrá una forma de “V” y otros opinan que tendrá una forma de “U”. La primera implica un menor tiempo entre la caída y la recuperación, mientras que la “U” implica una recuperación más lenta.
Lo necesario
Para lograr tener una recuperación más rápida necesitaríamos que la economía doméstica tenga las condiciones necesarias para responder de manera ágil a un incremento en la demanda, tanto de productos de exportación como de productos para el mercado nacional.
La planta productiva de exportación que depende del mercado de Estados Unidos podría tener una recuperación relativamente más acelerada en el momento en que la economía de nuestros vecinos dé mayores muestras de recuperación. No obstante, el mercado interno de nuestro país es el preocupante, pues principalmente depende de micro y pequeñas empresas e industrias que se han visto más golpeadas por la crisis y que no tienen los suficientes recursos financieros para acelerar su capacidad productiva.
Adicionalmente, los empleos perdidos no se recuperarán de manera inmediata. La tasa de desempleo en México se ha incrementado un 52.80% de octubre del 2008 a agosto del 2009, pasando del 4.11% al 6.28% respectivamente. Esta pérdida de empleos nos deja con dos posibilidades: una, que se incremente el empleo informal, y dos, que la recuperación sea más lenta conforme las personas desocupadas se reincorporan al sector formal productivo.
Cualquiera que sea el caso, la economía mexicana no registrará una recuperación plena sino hasta el segundo trimestre de 2010, aunque es muy posible que durante el primer trimestre tengamos ya un crecimiento positivo, aunque no lo suficientemente alto como para cantar victoria.
Qué esperar para Sonora?
La nueva administración estatal aún atraviesa la etapa de transición, y esto implica dos retos importantes: la curva de aprendizaje de inicio y la capacidad de operación y respuesta a necesidades inmediatas.
La curva de aprendizaje por la cual el nuevo aparato administrativo estatal tiene que pasar es normal; la gente se tiene que acomodar, conocer y empezar a decidir. Estimamos que tardará un trimestre para que más o menos las decisiones de la gente clave dentro del nuevo gobierno estatal empiecen a impactar en los sectores económicos y productivos del estado.
Por capacidad de operación y respuesta a necesidades inmediatas me refiero básicamente a los recursos disponibles con los que cuenta la nueva administración estatal para impactar de manera positiva en la dinámica de la economía sonorense.
Desafortunadamente es práctica común que la administración saliente agote los recursos financieros terminando proyectos y compromisos de campaña, por lo que para cuando la nueva administración inicia operaciones, que realmente es en el último cuarto del año, los recursos financieros disponibles son ya limitados, por lo que hay un espacio de aletargamiento hasta que el nuevo presupuesto empieza a fluir, que es hasta principios del año siguiente. Adicionalmente, en Sonora hemos perdido casi 30 mil empleos en el año por consecuencia de la crisis económica y la mayoría de las empresas opera entre un 50 y 60 por ciento con respecto el año pasado. Esto nos da una idea clara del reto tan importante que tenemos, que es básicamente acelerar la recuperación económica lo más pronto posible para recuperar empleos.
Ante todo esto, es importante enfatizar que toda crisis genera oportunidades, y esta puede ser una gran oportunidad para que el gobierno estatal se fije metas concretas para mejorar la competitividad del Estado, promoviendo la inversión tanto externa como interna, mejorando los procesos administrativos para la apertura de negocios, facilitando la inversión en capacitación en las empresas sonorenses y promoviendo en general los sectores clave de la entidad.
No tengo de duda de que en Sonora hay una gran capacidad para salir rápido de este bache económico, pero creo que es importante aprovechar la coyuntura de una nueva administración estatal para fijar metas estratégicas de largo plazo que se traduzcan en mejores oportunidades de desarrollo y por ende en mejores niveles de vida para todos.
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