DESAROLO ECONÓMICO
En esta etapa de crisis económica, las inversiones en tecnología, educación e innovaciones son buenos caminos para construir un futuro sostenible en México
Por Pablo de la Peña Sánchez
Obtuvo su doctorado en Administración Pública y Política en la Universidad de Arizona.
Imparte clases de Economía Política Internacional y es Director Académico de la división
de Profesional y Graduados en el ITESM Campus Sonora Norte.
ppenia@itesm.mx

Pablo de la Peña Sánchez
Es difícil resistirse en estos momentos a hablar de la crisis económica, sobre todo cuando la intención es reflexionar sobre la situación para México en este 2009. Ya mucho se ha hablado sobre el fenómeno,desde explicaciones sobre las causas que lo detonaron, hasta especulaciones sobre cuándo terminará.
Por mi parte, debo confesar que hace algunos meses pensé que la quiebra de los bancos en Estados Unidos se contendría de manera eficiente en ese segmento financiero, sin permear a la economía real. No era la primera vez que el mercado de bienes raíces en Estados Unidos se veía en problemas. No obstante, no logré ver en ese momento los alcances y ramificaciones del problema que se estaba gestando en el mercado de derivados y de seguros de hipotecas. Hoy sabemos que incluso la división financiera de General Motors tenía fuertes inversiones en bienes raíces, y que hasta universidades privadas de gran prestigio como New York University tuvieron pérdidas cuantiosas por haber confiado en Bernard Madoff.
Ante el temor de una debacle financiera sin precedentes, inversionistas corrieron a mover su dinero buscando resguardos seguros. Sumado a eso, los bancos e instituciones de crédito y coberturas tuvieron que revaluar sus activos a precio de mercado, incrementando significativamente sus posiciones depasivos, tanto a corto como a largo plazo, lo que originó que también salieran a buscar dinero fresco para recapitalizarse.
Este movimiento en el sistema financiero atemorizó al consumidor, lo que originó una contracción en las ventas, y por ende una acumulación de inventarios, que a su vez llevó a las empresas a reducir su producción. Como ejemplo está el caso del sector automotriz, que ha visto reducciones en sus ventas de entre el 40 y 50% en términos anuales, desde GM hasta Toyota, pasando por Ford y por Chrysler, porsupuesto.
Todo esto sería relativamente sencillo de entender que haya pasado en Estados Unidos. Después de todo, ellos iniciaron el problema. Sin embargo, la globalización ha incrementado la interdependencia entre los países, para bien o para mal, y el resultado es que todo lo que acabo de describir ha sucedido en prácticamente todo el mundo globalizado, incluyendo Europa, Asia y Latinoamérica; por supuesto que a diferentes niveles y con diferentes “sabores” en cadaregión.
Relación de doblefilo
En nuestro País, sin duda alguna la gran dependencia comercial que tenemos con Estados Unidos nos ha hecho más vulnerables a esta crisis externa. Más del 80% de nuestras exportaciones van a ese país, y una buena cantidad de las exportaciones están relacionadas con el sector automotriz.
Si bien es cierto que esta relación comercial nos ayudó de manera significativa a salir más rápido de la crisis de 1995, ahora nos perjudica, pues dependemos significativamente de la reactivación de la economía norteamericana,que sin duda sucederá, pero mientras tanto sufrimos las consecuencias de una alta dependencia comercial.
La entrada de divisas por las exportaciones que se generaron gracias al Tratado de Libre Comercio de América del Norte(TLCAN) vino a compensar la pérdida de liquidez de la economía doméstica en 1995; pero ahora, en esta nueva crisis, no hay tal generación de divisas, pues nuestro socio comercial esquien tiene problemas de liquidez y no está comprando.
Creo sinceramente que esta situación actual nos debería dellevar a repensar la orientación de la política económica en México. Definitivamente debemos seguir aprovechando la globalización, la apertura de nuevos mercados como el asiático, y particularmente el mercado chino. Sin embargo, debemos aprovechar esta coyuntura quenos obliga, hasta cierto modo, aser más austeros, y buscar fortalecer el mercado doméstico.
Por ningún motivo estoy abogando por una nueva política de sustitución de importaciones, cerrando las fronteras a productos internacionales como lo hicimos en los sesentas. Más bien estoy pensando en que ahora, más que nunca, debemos apoyarla creación y el desarrollo de empresa se industrias nacionales.
Proyectos productivos “salvavidas”
En principio, esta crisis financiera nos está obligando a acelerar el proceso de generación de empleo,y la mejor manera de hacerlo es fomentando la creación de empresas formales. En épocas de crisis la mejor receta para salir adelante es ahorrar e invertir. Ahorrar implica que debemos adquirir sólo aquellos productos y servicios realmente necesarios para vivir bien, pero de una manera austera. En este sentido, creo que tenemos mucho que aprender de los europeos. Invertir implica que debemos poner nuestro dinero a producir para el futuro. Sin duda alguna, inversiones inteligentes son aquéllas que nos ayudarán a construir un mejor futuro, como la inversión en tecnología, en educación y en innovaciones. Se trata, sin duda, de buenos caminos para construir un futuro sostenible. En pocas palabras, debemos de de invertir y emprender.
En México aún tenemos muchas deficiencias en infraestructura productiva, que podrían resolverse con proyectos estratégicos coyunturales como los que esta época demanda. La mayoría delos países del mundo están incrementando su gasto público con el objetivo de incentivar la creación de empleo y la movilización de recursos financieros en el mercado. México no se quedará atrás en esta iniciativa, sin embargo, tenemos que asegurarnos de que los proyectos semuevan rápido, que promuevan la innovación tecnológica y que sean realmente efectivos, de lo contario, habremos perdido una muy buena oportunidad para apuntalar la capacidad productiva del País, para sentar las bases encaminadas a la diversificación de la economía mexicana, y para disminuir la dependencia que tenemos de un solo socio comercial. A nivel personal, creo que debemos usar inteligentemente nuestro dinero, invirtiendo y emprendiendo; cada quien decidirá en qué invertir y qué emprender, pero la clave es que debemos invertir para el futuro, y emprender proyectos ganadores.
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