En Punto de Equilibrio
Segunda Parte

Luís Morfín
Por Luís Morfín Avilés
Director General de MeTRIX, S.C.,
Despacho de consultoría en finanzas y negocios,
con más de 20 años de experiencia.
luismorfin@prodigy.net.mx
En la edición pasada de MATERIA DE NEGOCIOS comenté sobre las ventajas y desventajas de comprar un negocio en marcha, como una opción menos riesgosa que la de iniciar una operación nueva.
No obstante, y teniendo en cuenta que el daño colateral de la crisis ya ha sido cuantificado (en 2009 se espera un PIB de -3%, una devaluación del 50%, inflación del 7%, desempleo del 5%, tasas de interés activas del 22%), iniciar un negocio nuevo podría ser algo impensable.
En situaciones normales, el 80% de las PyMES cierra antes de cumplir un año. Por otra parte, a los inversionistas, se les está “quemando” su capital. Entre los bajos rendimientos que pagan los fondos, más el descuento de la inflación, el dinero apenas mantiene su valor en el tiempo. Ya pasamos el primer trimestre de 2009 y los negocios padecen agobios financieros para cumplir con sus compromisos de pago, no sólo de bancos, sino también de impuestos.
Hoy puede ser la oportunidad para comprar o co-invertir en un negocio en marcha. Por supuesto, el inversionista necesita primero decidir si se inclinará por un negocio industrial, comercial o de servicios, como se marca en la primera etapa del siguiente flujo de proceso:
La información es clave
La mejor fuente de información de empresas que requieren capital son los bancos, instituciones financieras que manejan fondos de inversión y también los fondos de apoyo del Gobierno estatal. Estas instancias tienen información sobre empresas que estarían dispuestas a ser adquiridas de forma total o parcial. Obviamente, se requiere de mucha confidencialidad y discreción por parte de los involucrados.
Posteriormente, se realizan los estudios financieros para determinar el valor de la empresa como negocio en marcha, y el inversionista tiene la libertad para auditar la información que se utilizó para llegar a un valor de la empresa y al valor del precio por acción. Al igual que la compra-venta de cualquier bien, se entra en un proceso de negociación para llegar al precio por acción más conveniente entre las partes.
Lo siguiente es la formalización, que resulta ser la parte más delicada del proceso. Si la compra del negocio es por el 100% de las acciones o el total de los activos, no tiene mayor problema. Sin embargo, si la compra del negocio es parcial (una parte de capital), hay que tener los cuidados jurídicos necesarios, toda vez que en el contrato de asociación empresarial y la inclusión en el acta constitutiva de la empresa, deberán diseñarse las cláusulas que permitan a ambas partes tener una “vida jurídica” armoniosa. Es decir, que en el acta constitutiva deberán definirse las reglas del juego, así como las contingencias más importantes, para que la permanencia en el negocio o la salida de éste, no genere daños innecesarios a los socios de la empresa.
Para lo anterior, se necesita la presencia de un consultor externo que realice el trabajo técnico financiero, conjuntamente con el abogado y/o notario público, quien formalizará la operación de compra total o parcial del negocio.














