Empleado, Emprendedor, Empresario

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El empleado padece la circunstancia, el emprendedor vence la circunstancia, mientras que el empresario hace la circunstancia

Por Aníbal Basurto Amparano
Líder magíster del Bufete Empresa Inteligente
autor del libro “Sistema Empresa Inteligente”.
abasurto@empresainteligente.com

Aníbal Basurto Amparano

Aníbal Basurto Amparano

En estos días, estoy cumpliendo cuatro años que dejé de compartir el mundo académico y el de los negocios, para dedicarme de tiempo completo a este último.

Nunca podré olvidar el aula, los pasillos, el claustro universitario, pero, sobre todo, la convivencia con los jóvenes, pues trabajar con ellos, siempre vivifica el espíritu y renueva de manera constante la posibilidad de trascender.

Siempre he pensado que realizar una labor donde nadie está aprendiendo algo, es un trabajo estéril; una labor sin trascendencia. Por eso, aunque alejado de las aulas, no he dejado del todo la docencia, pues en los negocios donde me desenvuelvo siempre procuro que alguien aprenda, que haya espacios de expresión humana.

En el Bufete de consultoría, en el que brindamos nuestros servicios, uno de los objetivos básicos que tenemos es apoyar a la gente para que pase de ser empleado a emprendedor, y de éste último a empresario.

El empleado

Este personaje prototipo de la sociedad industrial que va de salida, constituyó el eje de gravedad de una economía sustentada en las máquinas y los sistemas ciegos.

El empleado es un producto natural de un SISTEMA, el sistema funcional o piramidal; el empleado es un sujeto pasivo, parte de la solución de problemas que, a través de él, debe resolver el dirigente de la empresa.

El empleado ya dio de sí; actualmente responde cada vez menos a las exigencias ce un cliente que quiere ser atendido por gente que le resuelva problemas en el momento en que se le presentan, y el empleado, simplemente no está preparado para ello.

El emprendedor

El emprendedor es quien ha decidido iniciar su propio negocio, pese a las enormes barreras impuestas por las cinco mega-instituciones que lo han formado perfectamente para ser un empleado: la familia, la escuela, la sociedad, el gobierno y la empresa.

En nuestro país, constituye una verdadera proeza aventarse a fundar un negocio, pues nadie nos ha preparado para ello, y tampoco nadie está muy dispuesto a apoyar a quien lo hace (salvo aquellas instituciones que lo realizan para llenar estadísticas, que se apresurarán a presumir en foros e informes al gobierno).

Desde el momento en el que el emprendedor establece su pequeña unidad económica, empieza una larga y desgarrante carrera para conservarse en el mercado. Por ello, es más fácil pasar de empleado a emprendedor, que de emprendedor a empresario.

El empresario

Si bien es cierto que México necesita emprendedores, requiere mucho más empresarios: esos quienes además de haber tenido el coraje y los elementos necesarios para iniciarse como emprendedores, han logrado los conocimientos, habilidades y experiencia para graduarse como un negociante a toda prueba.

En nuestra experiencia, como despacho de apoyo, ha sido más fácil ayudar a que un empleado se convierta en emprendedor, a que un emprendedor llegue a consolidarse como empresario.

Nuestros gobernantes repiten muchas veces que diariamente muchos mexicanos abren sus propios negocios, lo cual es cierto, sin embargo, no nos dicen la segunda parte de la película, en la cuál, vemos que así como nacen estas pequeñas entidades, mueren a los meses, por la simple y sencilla razón de que no logran consolidar sus esfuerzos emprendedores. La explicación de este drama, es que:

  1. El emprendedor inicia sin tener un soporte de las instituciones mencionadas con anterioridad (familia, escuela, sociedad, gobierno y empresa), es como si empezáramos a estudiar la carrera universitaria sin haber cursado la secundaria y la preparatoria.
  2. Una vez que este personaje inicia su negocio, nadie se acuerda de que existe; se queda prácticamente solo, con la enorme responsabilidad de atender clientes, proveedores, fisco y bancos, y además inicia la delicada encomienda de asegurar el sueldo que sus colaboradores deberán llevar a sus familias.

Quienes de una manera u otra estamos participando en los esfuerzos por desarrollar la actividad empresarial, debemos estar más pendientes en la fase en la que el emprendedor lucha por ser empresario, pues es la más difícil y la que se encuentra prácticamente olvidada.

En esa parte de las cadenas productivas, hemos enfocado últimamente las baterías, pues es escasa o nula la capacitación que se está dando a nuestros emprendedores, de manera enfocada, estructurada, consistente y lógica, para que lleguen a formar parte de la legión de empresarios que tanto demanda nuestra región y el País.

Página: www.empresainteligente.com

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