Para el mediano plazo, lo mejor es que las empresas mexicanas orientadas al comercio exterior exploren y desarrollen estrategias para buscar otros nichos y países
Por Carlos Lerma
Director Regional Noroeste,
Banco de Comercio Exterior SNC
clerma@bancomext.gob.mx

Carlos Lerma
El movimiento de “globalización” que empezó a gestarse en los ochentas ha tenido como consecuencia que las economías se hagan más dependientes entre sí, de tal forma que un movimiento en la economía de un país tiene un impacto directo en la economía de sus socios comerciales. Por este motivo, no es ninguna sorpresa que nos afecte la grave crisis por la que atraviesa Estados Unidos, con quien México realiza más del 80% del comercio exterior.
A diferencia de las últimas crisis que México ha experimentado, la actual se genera en el exterior y en nuestro principal socio comercial, por lo que hoy sí se estima un impacto negativo en las exportaciones. Esto hace necesario que las empresas exportadoras replanteen las estrategias y acciones que venían ejecutando hasta hace unos meses, ya que el ambiente de negocios ha cambiado de forma vertiginosa y sustancial.
La raíz de esta crisis viene del sector financiero, por lo que uno de los efectos inmediatos es la falta de créditos y el incremento en costos (tasas de interés), tanto para empresas como para consumidores americanos, ocasionando que los clientes de México tengan menos recursos y reduzcan el consumo de nuestros productos.
Una alternativa para minimizar el impacto en las ventas por la falta de liquidez de los clientes, es que los exportadores mexicanos sean quienes provean el financiamiento, ya sea con sus propios recursos o gestionando líneas de crédito, para financiar las exportaciones.
Para lo anterior, es muy importante que las empresas reevalúen el riesgo de sus clientes, ya que su situación hoy puede ser muy diferente. Además, es importante considerar el costo que el financiamiento tendrá en nuestro producto.
Una segunda opción es la diversificación de clientes y de mercados. Las áreas de ventas tienen que elaborar estrategias creativas para ofrecer mejores condiciones que les permitan atraer nuevos clientes, con el fin de compensar la posible reducción de pedidos actuales.
Más allá de la devaluación
Para el corto plazo es conveniente explorar a clientes en el mismo mercado, no obstante, para el mediano plazo lo mejor es explorar y desarrollar estrategias encaminadas a buscar otros nichos y países. La apreciación de las monedas europeas y asiáticas en los últimos años ha abierto una oportunidad interesante por evaluar.
Las empresas no deben descuidar la parte interna, y aunque las estrategias de reducción de costos deben ser una estrategia permanente, en los tiempos de crisis cobran mayor relevancia, por lo que es necesario revalorar todos los procesos de la empresa, incluyendo los de soporte, para determinar puntos de mejora y ahorro.
Entre los pocos puntos positivos que tienen las empresas exportadoras en esta crisis, está la devaluación de nuestra moneda, lo que permitirá generar con el mismo volumen de exportaciones mayores ingresos en pesos. Esto, para las empresas capaces de mantener costos constantes en términos de pesos, redundará en mayores márgenes.
temporal, pues en el mediano plazo el mercado tenderá a eliminar esa ventaja, aumentando el precio de los insumos. Por eso, el tiempo y los recursos deben ser aprovechados para desarrollar estrategias que incrementen la competitividad de las empresas.
El impacto por la crisis en las empresas será diferente dependiendo de la industria y de su situación particular, sin embargo, el hecho es que las empresas exportadoras tendrán que ser mas proactivas y creativas para salir fortalecidas.
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