No emprender, diferir, iniciar sin energía, seguramente opacará o abortará lo que pudo haber sido una buena decisión
Por Mario Wong
Instituto de Capacitación en Mandos Intermedios
mwicami@yahoo.com.mx

Mario Wong
“ Luego te llamo”, “después lo vemos”, “la próxima semana”, “en otra ocasión”, “háblame después”, “yo te busco”. Podríamos hacer una larga lista de frases huecas, vaguedades, y es muy probable que no nos demos cuenta de la falta de autenticidad en la que caemos, ni en las consecuencias que ello acarrea no sólo para uno mismo, sino también para el negocio y la cultura organizacional.
Francisco Ugarte, profesor del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (Ipade), señala que el problema de ello está en el tamaño de la brecha existente entre lo que se es y lo que se aparenta ser. Por lo regular, en estos casos se da un distanciamiento entre lo que se piensa y en lo que se vive, y más concretamente, en el fondo del asunto está en una voluntad debilitada.
Tomar decisiones y además eficaces es de vital importancia en los negocios. Como todo acto humano, la decisión es un proceso negocioque va desde decidir, ejecutar y terminar lo decidido. No llevar las cosas hasta sus últimas consecuencias no sólo elimina las expectativas de éxito, sino que conduce al fracaso.
¿Le gustaría a usted hacer negocios con quien no sabe hacer compromisos? Las empresas que saben hacerles frente, o mejor dicho las personas que saben decir sí o no, son menos vulnerables y además son capaces de realizar proyectos e iniciativas, viven más tranquilas y atraen por su transparencia y unidad de vida.
No se trata pues de saber y conocer el proceso de una decisión, sino de hacerlo. Esto pone de manifiesto que no bastan los conocimientos o una inteligencia nutrida para decidir, sino de saber hacer, ser capaz, y esto se logra con una voluntad fortalecida.
Ugarte, el decidir está acechado por el temor a fallar, no estar convencido o elegir lo fácil y cómodo. El problema del decidir se debe, sin duda, a una falta de profundidad y análisis, que es uno de los nudos culturales de la actualidad, y a una incapacidad de asumir riesgos. ¿Cómo puede ser efectiva una decisión sin estas capacidades?
La ejecución de una decisión tiene también sus “peros”. No emprender, diferir, iniciar sin energía, seguramente opacará o abortará lo que pudo haber sido una buena decisión. Pero fortalecer la voluntad no es un mero asunto académico, sino que se requiere de ejercicio, exigencia y, en muchas ocasiones, ir contra uno mismo.
En los negocios un flanco vulnerable puede ser éste, y si a ello se suma una falta de ética, los compromisos no sólo no se realizan, sino que terminan en mentiras. ¿Le gustaría a usted hacer negocios con alguien que miente? Siempre habrá empresas, mejor dicho personas, que sí hacen compromisos, y es lo mejor que nos puede suceder en los negocios.














