Ser competitivos debe ser algo que nos motive todos los días, pero no de forma romántica, sino agresiva y práctica

Competitividad y Romanticismo
Nada debe de estar más alejado del término romántico que la competitividad. Ser competitivos no es un grupo de personas en la línea de salida para ver quién llega primero. Ser competitivo significa que los demás no llegarán nunca a la meta; simplemente se quedarán en el camino. Es un asunto de vida o muerte para el negocio, ¡olvidemos ya algunas frases románticas como las siguientes!
- Llegar a ser competitivos
- La competencia nos obliga a ser mejores
- Somos una empresa competitiva
- Debemos competir con los mejores del mundo
- Somos los mejores de la región
Tal vez nuestra confusión proviene desde el momento en el que iniciamos nuestro negocio, en el cual, debido a los apuros porque este funcione de manera adecuada, dejamos de lado ciertas cosas y nos concentramos en que la empresa sobreviva en el día a día. Posteriormente, con el negocio en marcha y obteniendo utilidades suficientes, los días se nos pasan de forma tranquila.
Como cualquier guerra, la de la competitividad es bastante seria, sólo que en ésta cuando sales vivo, quedas muy mal herido. Ganar la guerra significa la sobrevivencia del negocio y el de las familias que dependen de él, entre otras cosas. Miremos el ejemplo de la industria automotriz en el mercado norteamericano. Su pérdida de competitividad y, por lo tanto, de mercado, significa pérdida de empleos bien remunerados, y eso es noticia de todos los días. Para muestra, el reciente anuncio de General Motors sobre el cierre de cuatro plantas, entre ellas la de Toluca, Estado de México.
Ser competitivos debe ser algo que nos motive todos los días, pero no de forma romántica, sino agresiva y práctica. Necesitamos comprender que la competitividad no es un término abstracto o romántico, sino tan real (recordar la actual crisis energética y alimentaria) que es probable que su negocio no se pueda mantener mañana mismo debido a las bajas ventas, porque resulta que alguien tiene mejor precio, más calidad y un servicio excelente y rapidísimo. Esto se puede resumir de la siguiente manera:
Competitividad = Precio+Calidad+Rapidez
La competitividad es un tema tan amplio como el manejo de nuestro negocio. Si hablamos de que éste se compone de procesos, clientes, finanzas y equipo humano, todo esto impulsado por un fuerte liderazgo, entonces tendríamos que ser competitivos en cada uno de los componentes del negocio.
Empecemos entonces con el motor de cualquier empresa: el liderazgo. Para ser competitivos necesitamos un liderazgo fuerte, comprometido, inteligente, con amor a la gente y a lo que hace; que siempre esté dispuesto a aprender, que comprenda el entorno, que sepa diferenciar entre generar valor y crear valor.
Analicemos ahora los procesos. ¿Es correcto como estamos haciendo las cosas o existirá otra forma de hacerlas mejor? ¿Estaremos malgastando el tiempo en trabajos extra, demoras, materiales mal utilizados, gasto excesivo de energía, entre otras cosas? ¿Hace cuánto que revisamos la forma en como estábamos haciendo las cosas? ¿Quién revisa que mejoren cada vez nuestros procesos, o si las actividades que realizan nuestros colaboradores crean o no crean valor?
Ahora revisemos el aspecto de clientes o mercado: ¿estamos haciendo realmente lo que necesitan nuestros clientes? ¿Prestamos atención a sus tendencias? ¿Nos movemos hacia donde se mueven ellos? ¿Tenemos una estructura flexible para movernos rápidamente?
Como un ejemplo de ello mencionaremos las siguientes tendencias: la comida sana, los materiales ecológicos, lugares libre de humo, páginas web, mercados y pagos en línea, automóviles que no dañan el ambiente, etcétera. También debemos anticiparnos a las tendencias que todavía no llegan, pero que no tardan en hacerlo.
Y las finanzas, ¿qué tienen que ver con la competitividad? Bueno, supongamos que ya revisamos nuestros procesos y que descubrimos una nueva tendencia en el consumo de un producto que estaría a nuestro alcance producir, por lo que necesitamos una nueva maquinaria la cual debemos comprar. ¿Podrán nuestras finanzas soportar la compra o la apertura de una nueva sucursal? ¿Hasta qué monto debemos endeudarnos?
Como podemos ver, necesitamos un manejo financiero al día que nos permita tomar decisiones rápidamente y de forma lo más acertada posible. Las finanzas no significan sólo estar revisando las utilidades diarias, sino las posibles combinaciones que se puedan realizar con cada peso ganado y con los que vamos a ganar. En este aspecto las empresas de nuestra región tienen mucho que hacer. El costo de una buena asesoría financiera se cubre por sí mismo.
Llegamos a la parte más importante del ciclo del negocio total: el capital humano, que es el encargado de los procesos, de atender a nuestros clientes y de hacernos ganar o perder dinero. Ya hemos escuchado que lo más valioso de la organización es su gente; aquí empieza el romanticismo simplista. La gente es un eslabón más del ciclo de negocio total, muy importante, por cierto, pero no definitivo, y para mantener ese capital humano es necesario mantenerlo actualizado, vivo, no como un bulto, sino que revise constantemente la forma en cómo realiza sus actividades, que cree nuevo valor para nuestro negocio, que genere riqueza para nosotros y, por lo tanto, para sí mismo.
Pensemos en la competitividad como algo serio y real, y no como un término romántico o de moda. Necesitamos pensar seriamente cuál va a ser nuestra estrategia de competitividad y, sobre todo, cumplirla. Esta es la parte difícil, pero si no lo hacemos, alguien en algún lugar ya nos lleva delantera, porque mejoró su precio, su calidad y lo hace más rápido. ¿Acaso mi negocio no puede ser mejor?














