La alta mortandad de empresas muestra la necesidad de que los empresarios se capaciten en los aspectos clave de la gestión de sus empresas.
Por Giancarlo Ciscomani Freaner
MBA Thunderbird – ITESM, Diplomado IPADE
Director Regional Noroeste de Nacional Financiera S.N.C.,
gciscomani@nafin.gob.mx

Giancarlo Ciscomani Freaner
La mitad de los nuevos negocios en México cierra antes de cumplir su primer año de operaciones, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía Federal.
Además, según el Centro Crece, dedicado a la consultoría y capacitación de pequeñas y medianas empresas (Pymes), sólo el 10% de las empresas, al cumplir los 10 años, madura, tiene éxito y crece. Además, el 75% de las nuevas empresas mexicanas cierra operaciones después de tener apenas dos años en el mercado.
Un estudio de la Fundación para el Desarrollo Sostenible (Fundes) revela que el 43% de las empresas mexicanas desaparece por descuidos en la administración, el 24% por errores financieros y obstáculos fiscales y el 16% por problemas de ventas y cobranza.
Estas cifras son aterradoras para quienes vivimos debajo de la cobija del ingreso salarial y que constantemente tenemos la inquietud de emprender.
Desde la óptica general del empresario, el alto índice de fracaso se atribuye a fuerzas externas de las empresas, que actúan en el entorno económico-político-social. Se refieren al escaso apoyo oficial, deficientes programas de ayuda a las Pymes, escaso y caro financiamiento, excesivos controles gubernamentales, altos impuestos entre otras.
Sin dejar de admitir la oportunidad que brinda el Estado en cuanto a alternativas a estos problemas y obstáculos, queda siempre la pregunta: ¿Por qué, a pesar de tener que enfrentar la misma problemática, algunas Pymes sobreviven, progresan y crecen, incluso hasta llegar a convertirse en grandes empresas?
La otra opinión viene desde la óptica de muchos analistas, quienes, mediante varios artículos que abundan por la web, concluyen y hasta han puesto de moda el tema de los “5 pecados capitales de las Pymes”, los cuales abordamos a continuación.
Grandes faltas
1.- No desarrollar una verdadera visión de marketing. Este pecado se traduce en resistencia a acatar las preferencias de los clientes, deficiente orientación y servicio al cliente, mala ubicación, falta de enfoque en segmentos o nichos de mercado, inexistencia de planes formales de marketing y ventas.
También se convierte en falta de sistemas que permitan detectar las oportunidades de mercado, renuencia a la inversión en actividades publicitarias y promocionales, deficiente capacitación de la red de ventas, miopía de mercado, no tomar en cuenta las quejas de los clientes, desconocimiento de lo que se vende y a quién se vende, ignorar al cliente, ignorar a la competencia, desconocimiento de las propias ventajas competitivas, y similares.
2. Deficiencias en las áreas de producción y operaciones, por ejemplo en los niveles de calidad, falta de capacidad técnica para manejar la producción y las operaciones, desconocimiento del sector en que se opera, negligencia y poco interés en el negocio.
Esta falta ocasiona dificultades de suministros (materias primas y materiales), altos costos de operación, mal manejo de las compras, poca experiencia previa con los productos gestionados, sistemas de información ineficaces, deficiencias graves en los procesos internos, altos niveles de desperdicios y despilfarros, mala gestión del tiempo, error en el cálculo del punto muerto o de equilibrio, desconocimiento de los ciclos de vida de cada actividad y similares.
3. Desconocimiento de los sistemas básicos de control de gestión. Esto da lugar al manejo inadecuado de los créditos y las cobranzas, fraudes, desconocimiento del verdadero estado financiero de la empresa, gastos innecesarios, graves errores en materia de seguridad, mal manejo de los inventarios, fallas graves en los controles internos, deficiencias en el control presupuestario y de gestión, mala gestión en materia de endeudamientos y liquidez, mala gestión de los fondos y similares.
4. Ignorar por completo la planificación. Este pecado implica deficiencias graves en el establecimiento de las estrategias, inexistencia de planes alternativos, establecer objetivos y expectativas poco realistas, inexistencia de un plan de negocios, planificación inadecuada, crecimiento no planificado, falta de previsión, falta de estudios de preinversión y similares.
5. Carencias en la gestión. Esto conduce a la incapacidad para rodearse de personal competente, falta de experiencia, excesivas inversiones en activos fijos, deficiencias en las políticas de personal, ausencia de políticas de mejora continua, falta de capacitación del responsable máximo de la empresa, deficientes sistemas para la toma de decisiones y la solución de problemas.
También conlleva una gestión poco profesional, resistencia al cambio, renuencia a consultar a externos a la empresa, sacar del negocio mucho dinero para gastos personales, mala selección de socios, no conocerse a sí mismo, dejarse absorber por la parte agradable del negocio, tener actitudes negativas frente a los colaboradores, nepotismo, mala gestión de los riesgos, incumplimiento de obligaciones impositivas y laborales, falta de liderazgo del emprendedor, poca claridad en la definición de los objetivos, desaliento ante los primeros obstáculos importantes, pobre cultura empresarial, falta de experiencia en la parte administrativa del negocio y similares.
En el fondo, estos cinco grandes “pecados”, que pueden llevar a cualquier empresa a la desaparición, confluyen en una única conclusión: la necesidad de que los empresarios se capaciten en los aspectos clave de la gestión de sus empresas.
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