La moneda mexicana mantiene la fortaleza que ha mostrado en los últimos años.
Por Enrique Camargo Félix
Director de Actinver Plaza Hermosillo
ecamargo@actinver.com.mx

Enrique Camargo Félix
Esto, como reflejo de una economía en plena consolidación, con menor impacto externo, en una etapa plena de reformas estructurales, con fuerte atractivo en instrumentos de deuda, elevado nivel de reservas internacionales, ingresos elevados por exportación de crudo, obtención del grado de inversión, bajo nivel de deuda pública externa, control estricto de la inflación y fuertes compras externas por bonos mexicanos. La paridad actual ronda las 10.50 unidades por dólar, contando con un soporte técnico importante en 10.45. Esta cifra ha descontado, en cierta forma, la continuidad de bajas en las tasas de Estados Unidos, además de la proximidad por la posible aprobación de una reforma energética a favor de una mayor inversión en Pemex, y otro tipo de reforma como la laboral, y la del Estado.
El regreso de la paridad ha sido tan rápido en el último mes, que está cerca de tocar un soporte importante de largo plazo, iniciado en mayo del 2005. Con esto, la marca de 10.45 podría ser definitoria dentro del actual marco de apreciación de la moneda mexicana; o bien, de rebote técnico, dirigirse hacia 10.40 unidades en el mediano plazo.
Lo importante es que todo indica que la volatilidad y presión externa que pudieran presentarse, llevarían a la paridad a tocar niveles de 11 pesos en el resto del 2008. Así, la expectativa de cierre de año es de 10.88 pesos por dólar, con posibilidad de concluir a niveles por debajo de los registrados en el 2007, cuando finalizó en 10.91 unidades.
Lo importante es que todo indica que la volatilidad y presión externa que pudieran presentarse, llevarían a la paridad a tocar niveles de 11 pesos en el resto del 2008. Así, la expectativa de cierre de año es de 10.88 pesos por dólar, con posibilidad de concluir a niveles por debajo de los registrados en el 2007, cuando finalizó en 10.91 unidades.
Además, se mantiene una política restrictiva con fines de control inflacionario, pero con la posibilidad de que baje la tasa de referencia durante la segunda parte del año. La misma se ubica en 7.50%, con un importante diferencial contra el 2.25% de Estados Unidos.
Como se puede observar, eventos externos o internos que pudieran originar una volatilidad en el tipo de cambio de cierta magnitud, por el momento tienen un fuerte contrapeso en los factores positivos comentados anteriormente, por lo que podemos decir que el “superpeso” está de regreso y, al parecer, por un buen rato.
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