Cuidar la estrategia de negocio debe ser la principal preocupación de todo franquiciador, pues de su acierto dependerá la rentabilidad de la cadena
Las siguientes son cifras fuertes: Hay 750 marcas que franquician en México, de las cuales el 70% son mexicanas, 24% estadounidenses, 4% españolas, 1% brasileñas y el mismo porcentaje de Canadá y otros países.
El 25% de ellas es del giro de servicios, 22% de restaurantes, 20% de retail, 14% de educación, 9% de cuidado personal, 5% de entretenimiento y otro 5% corresponde a otros rubros.
De manera exitosa se llevó a cabo hace unas semanas la tradicional Feria de Franquicias organizada por la Asociación Mexicana de Franquicias, en el World Trade Center de la Ciudad de México.
Algunas empresas sonorenses participaron gracias, en parte, al apoyo del Gobierno del Estado, el cual facilitó un llamativo pabellón exclusivo para empresas sonorenses. Vale la pena aclarar que ningún otro Estado del país tuvo esa iniciativa.
Pero, ¿y qué orilla a un empresario a desarrollar y comercializar su propia franquicia? La conveniente opción de franquiciar el negocio va más allá del simple hecho de poder decir que uno es creador o dueño de una franquicia maestra.
Los grandes beneficios que un potencial franquiciador (el creador de la franquicia) debe tomar en cuenta, y que se convierten, por ende, en las mejores prácticas empresariales, son:
- Tener acceso a una nueva fuente de capitales, o sea dinero proveniente del franquiciante, sin perder o diluir el control del sistema de marketing.
- Evitar los gastos fijos elevados que implican generalmente un sistema de distribución o expansión con sucursales y/o canales propios.
- Realizar un aumento rápido de las ventas, teniendo el éxito como efecto “bola de nieve”.
- Beneficiarse de las economías de escala, gracias al desarrollo del sistema de franquicia.
Pero el franquiciador debe tomar muy en cuenta que si el mercado cambia y el “know how” o la marca dejan de ser valiosos, aunque él los aplique correctamente no podrá ganar dinero.
El franquiciador gestiona el día a día del negocio, pero debe cuidar de que la estrategia de ese negocio sea la mejor posible en cada momento.
Los negocios que hoy son rentables, mañana no lo serán si no se realizan reorientaciones estratégicas continuas para afinar las variables que la maduración del mercado nos obliga a cambiar.
Sólo basta entrar a una franquicia exitosa y darse cuenta de los cambios constantes en productos, servicios, promociones y que además son estrategias orquestadas por el franquiciador, no el franquiciante.
Por lo tanto, cuidar la estrategia de negocio debe ser la principal preocupación de todo franquiciador, pues de su acierto dependerán la rentabilidad de la cadena y su propia autoridad y liderazgo en la relación de negocios de su red.
El franquiciador debe ser capaz de que los franquiciados implementen mejoras, y que éstas no sean llevadas a cabo de manera judicial, sino mediante el liderazgo directivo, como sucede en toda organización humana.
Si la estrategia es errónea o percibida como errónea por la red de franquiciatarios, el franquiciador dejará de ser el líder estratégico de la misma y perderá el control, aunque tenga un contrato legal fuerte.
Por todo lo anterior, un empresario que desea franquiciar su negocio está muy lejos de simplemente autorizar y cobrar cómodas regalías, ya que es todo un reto mantener vivo el caso de éxito replicado en muchos franquiciantes.
En las siguientes páginas abordaremos algunos casos de empresas sonorenses que ya desarrollaron y expusieron su franquicia en la feria del sector, y que ya enfrentan los grandes retos mencionados anteriormente.
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